Michael Moore (re) abrió una puerta: el documental volvió a ocupar un lugar preponderante en los cines. Desde entonces, La Nata y Piñeiro y el mismo Pino Solanas lograran que sus productos llegaran, a través de la pantalla grande, a miles de espectadores.
Salta, afortunadamente, también tiene sus representantes. El año pasado, Héctor Alí presentó con éxito “La Noche de las Tizas”, un documental sobre el conflicto docente. Fue un trabajo de urgencia, contra reloj, contra los impedimentos técnicos… lo importante era dar testimonio de eso que pasó –y que aún no se había resuelto- y aportar a la lucha docente. Se logró un material de gran importancia histórica y periodística y, sin lugar a dudas, sirvió en ese momento para darle fuerzas a las maestras, para hacerlas sentir que no estaban solas luchando contra el poder. El documental “Mosconi: crónica de saqueo, rebelión y muerte” presentado anoche en la Fundación Salta. Tiene otros matices, que lo hace más interesante para analizar a nivel estético, sin dejar el periodístico, desde luego. La principal fuente de la que se nutre Alí para abordar la situación social del norte provincial son archivos de noticieros nacionales, pero sobre todo del interior provincial, desde los años 90 hasta el 2005. Esto tiene sus ventajas, pero también acarrea inconvenientes: las imágenes no son de una gran calidad (cámaras viejas, como en casi toda la provincia); pero al mismo tiempo tienen la potencia que da la cámara en vivo, con toda su espontaneidad: escenas como la de la golpiza que sufrió el camarógrafo de Video Tar o la de dos empleados que se quieren suicidar a lo bonzo delante de una periodista y sus compañeros sacuden al espectador.
En “La Noche de las Tizas” Alí no tenía material suficiente para armar el documental; las cámaras eran escasas, al igual que el tiempo. En cambio la variedad y la riqueza de los archivos sobre Mosconi permiten una mayor profundidad, y el tiempo que tuvo para trabajar ese material dio como resultado una edición más consistente, con un buen manejo del sonido.
Hay fragmentos realmente inspirados, sobre todo en la primera mitad de la película. El film se mueve asiduamente sobre contrastes: la opulencia en el turístico centro salteño y la pobreza en Tartagal, Mosconi, Vespucio; las obras tan faraónicas como inútiles llevadas a cabo en la capital y el desamparo crónico que padecen los habitantes de nuestro norte. Los contrapuntos con los que inicia la película son remarcados al final de la misma para dejar bien en claro la dicotomía centro-periferia que se da en la provincia de Salta. Otro eje espacial abordado es el de Buenos Aires. Pero esta vez no para señalar una diferencia (la vieja y tradicional de unitarios y federales), sino para denunciar el rol del Estado menemista, de las privatizaciones y las nefastas consecuencias que esto desencadenó en el norte salteño y en otras provincias del país (hay imágenes sobre el santiagueñazo y de otras provincias argentinas).
Remarquemos ahora una de las mayores virtudes del film: no hace una instantánea, no se contenta con mostrar imágenes de piqueteros y represión; sino que busca explicar cómo se llegó a esas escenas. Busca las causas. Por eso se hace hincapié en el gobierno de Carlos Menem, en el antes y después atroz que significó para esas poblaciones la privatización de YPF, privatizaciones que solo se pudieron concretar gracias a la complicidad del gobierno provincial y sus legisladores...
Otra virtud es la claridad con que se exponen los temas. Si bien esto hace que se extienda más allá de lo que un espectador de documentales está acostumbrado (dura 110 minutos; pero no se notan, no se hacen pesados), el trabajo tiene la virtud de ser fácilmente entendible. No hace falta ser salteño para entender qué pasa y pasó en Mosconi. Alí no hace un film para periodistas o unos pocos entendidos. No caben dudas de que su película también tiene una finalidad política y para esto es necesario que pueda llegar a todos. Hay una voz en off ineludible para explicar el contexto de algunos hechos. Pero también hay momentos en que las imágenes hablan solas… y hay valiosos testimonios conseguidos –desde la hermana de Aníbal Verón hasta un joven que aún hoy vive postrado en una silla de rueda por haber sido baleado en la ruta, por dar un ejemplo- y datos estadísticos que aportan una gran fluidez y ritmo. Otro punto interesante –que quizá se podría haber explotado aún más- es que se mostró el trabajo que desarrollan muchos de los beneficiarios de los planes jefes y jefas de hogar, tirando así por el piso ese lugar común burgués, que tira un manto de sospecha sobre las prestaciones que realizan estos hombres y mujeres. Trabajan, por esos míseros pesos trabajan. Si cortaron las rutas fue porque querían trabajar. Un trabajo sólido, perfectamente entendible, con una muy buena selección de archivo e imágenes que golpean donde tienen que golpear al espectador.. Un testimonio clave para entender por qué Mosconi pasó del paraíso al infierno en solo unos años. El documental no se queda anclado en el pasado. Está claro que las imágenes que vemos siguen estando presente. Que, en Mosconi, nada ha cambiado.
www.elimaginario.com.ar - "La noche de las tizas" - "Mosconi: Crónica de rebelión saqueo y muerte"
Al final, lo último que escuchamos, es un interrogante. Alí se pregunta si estas personas volverán a la lucha o si ya se han resignado sobrevivir en ese escenario dantesco. Desde luego, en esas palabras hay algo más que una pregunta.
De www.semanariocuartopoder.com para El Imaginario.